 ADORAR, REPARAR Y SERVIR.
Adorar franciscanamente al Santísimo Señor Jesucristo que por su
inefable amor a los hombres quiso quedarse en el mundo como signo perenne del sacrificio
de la cruz con que sellara en nombre de la humanidad la nueva alianza con Dios. Reparar
al Señor Sacramentado por las profanaciones y sacrilegios con que tantas veces los
hombres pagarían, amor tan extremado... y Servir como lo pidiera el
mismo Señor en el evangelio: "siguiéndole a El, y como enseñara el Padre San
Francisco viviendo según el santo evangelio en pobreza y sencillez, con humildad y
abnegación"
Las notas características de la Espiritualidad del Instituto: la
humildad, la sencillez, la fraternidad, el sacrificio y abnegación constantes, la
alegría, la acogida, la finura de espíritu, la misericordia, la pureza de corazón, la
capacidad de ponerse en contacto con Dios (oración), el amor hasta el extremo, la paz, la
confianza sin límites en el Señor, aún en la adversidad (las cosas de Dios para
conocerlas por suyas llevan el sello de la contradicción).
En un plano más sobrenatural podemos distinguir lo siguiente: el
discernimiento de la voluntad de Dios a la luz de la oración, un amor profundo a la santa
Iglesia (veneración al sacerdote); todo esto alimentado por una intensa vida de oración.
Esto es lo ideal, lo que deberíamos ser y transmitir con nuestras
vidas, lo hemos heredado de nuestra Fundadora y lo encontramos reflejado en su vida y
obra.
Nuestra Espiritualidad según nuestra Madre Fundadora es:
CRISTOCENTRICA: nos lleva a adentrarnos en la persona de Jesucristo
pobre, humilde, ultrajado y crucificado, ofrecido en sacrificio al Padre para salvación
de los hombres (cf. Hb 10,5-7).
EUCARISTICA: La Eucaristía es el Centro de nuestra misión y servicio,
es el Sacramento del Sacrificio de Cristo y de la Comunión con El, signo de comunión de
todos los hermanos, vínculo de unidad y de caridad. En torno a la Mesa Eucarística
estamos llamadas a reparar los ultrajes y restaurar el rostro de Cristo en los hermanos
para construir la fraternidad universal.
MARIANA: Somos llamadas a participar en la misión con disponibilidad
alegre y gozosa, como María Inmaculada, la llena de gracia a favor de su pueblo y modelo
de Santidad.
ECLESIAL Y FRANCISCANA: Profesamos una singular adhesión y obediencia a
la Santa Iglesia, a su Supremo Pastor el Sumo Pontífice, a los Obispos a cuya potestad
estamos sujetas y a las que han sido llamadas al servicio de la fraternidad. Nos sentimos
unidas con las demás familias religiosas, de manera especial, con aquellas que tienen a
San Francisco de Asís por Padre común de su espíritu y Vocación. |
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