
PRINCIPIOS FUNDAMENTALES
1. SEGUIMIENTO DE JESUCRISTO
La Formación de las Hermanas Francisnas Misioneras de la Inmaculada se fundamenta en el
Seguimiento de Jesucristo pobre, humilde y anonadado, que pasó por el mundo haciendo el
bien, entregó la vida por sus hermanaos y se quedó en la Eucaristía como sacramento de
salvación y comunión fraterna, a ejemplo de San Fran de Asís, en el encuentro personal
con El movidas por el Espíritu Santo, con una clara y bien fundada conciencia de la
propia vocación, afianzada en los valores evangélicos propios de la Vida Consagrada y en
el Carisma Reparador de María Francisca de las Llagas
2. CONSAGRACIÓN TOTAL A DIOS
Seguir a Jesucristo supone entregarse totalmente a Dios a la manera de San Francisco y de
María Francisca, consagrándose en la Iglesia mediante la Profesión Religiosa para bien
de los Hermanos, observando el Evangelio, viviendo en obediencia, sin nada propio y en
Castidad, ayudadas por la gracia de Dios y el vigor de la Caridad fraterna.
3. ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN
La vida de seguimiento a Jesucristo está apoyada en una experiencia de fe, alimentada por
la Palabra de Dios, la oración perseverante, asidua y vigilante, la alabanza al Padre,
viviendo el Evangelio y meditando los misterios de la Encarnación, Muerte y Resurrección
del Señor a través de la Oración personal, Comunitaria y de Contemplación, de la
Liturgia de las Horas y sobre todo de la Eucaristía, Centro de nuestra vida donde se
adora y se repara a Jesucristo ultrajado por la injusticia institucionalizada, la
profanación de la dignidad de la mujer, la imagen de Cristo desfigurado en los pobres,
los marginados y excluídos.
La Hermana Franciscana cultiva una filial devoción a la Virgen María en la advocacióin
de la Inmaculada Concepción Madre y protectora del Instituto, la devoción a San José,
San Francisco de Asís maestro de vida espiritual y a los Santos titulares de las
Comunidades.
4. COMUNIÓN EN UN MISMO ESPÍRITU- FRATERNIDAD
Las Hermanas, por causa del amor de Dios ámense mutuamente como dice el Señor:
"este es mi mandamiento, que se amen los unos a los otros como yo los he amado"
(Jn 15,12) y muestren con obras el amor que se tienen mutuamente, "el espíritu
franciscano de caridad comparte la oración y la misión con sencillez y alegría"
(Const. 36).
5. CARISMA MISIONERO
El Carisma Misionero del Instituto es el de adorar, reparar y servir franciscanamente bajo
el signo de sencillez, humildad, pobreza y caridad evangélicas (Const. 49) con un
compromiso con los pobres, los marginados y excluídos, promoviendo en ellos la
reconciliación y la paz ( D.C. 12,10) .
Consagradas por Vocación y Carisma a difundir el Reino de Dios y el servicio a la
Iglesia, es nuestro compromiso la obra evangelizadora. La Eucaristía ha de ser el
estímulo del afán misionero del Instituto y "la fuente y cúlmen de toda vida
cristiana" (L.G.11) el Sacramento que significa y realiza la unidad de todos los
miembros de la Iglesia, los hace solidarios entre sí, los impulsa a compartir su fe, sus
riquezas espirituales, sus sufrimientos y su pan material (Cfr. Juan Pablo II Domund 81).
6. FIDELIDAD A LA IGLESIA Y EN EL MUNDO DE HOY
El seguimiento de Jesucristo se hace de forma auténtica y plena en la Iglesia, realiza la
misión en Comunión y bajo las orientaciones y directrices de la Iglesia (D,C 12,4) y
concordes con el mundo de hoy, conociendo la realidad concreta, abierta a otras
mentalidades y culturas, en Comunión con el Pueblo de Dios y en obediencia y reverencia a
los Pastores, viviendo pobres y trabajando humildemente con los pobres y marginados, al
estilo de San Francisco y María Francisca de las Llagas, en actitud de conversión
permanente al Señor y el ejercicio constante de la Penitencia evangélica para ser
capaces de transmitir dignamente el Evangelio.
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